Pueblos de CASTELLÓN y vecinos

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miércoles, 5 de julio de 2023

El MAESTRAZGO: antes y ahora

~ Éstos son los Castillos que corresponden a partes integrantes del Maestrazgo castellonense histórico según la Generalitat y, con sus nombres en blanco en el mapa, podéis ver los dominios de cada uno de ellos:
 ~ Castillo de Cervera,
 ~ Castillo de Peñíscola,
 ~ Castillo de Ares,
 ~ Castillo de las Cuevas de Vinromá,
 ~ Castillo de Pulpis,
 ~ Castillo de Culla,
 ~ Castillo de Chivert.

 
 
~ Empecemos por decir que el “Maestrazgo” fue un dominio religioso-militar importante con la Orden de Montesa, en la Edad Media (época histórica entre los siglos V y XV, también llamada “Medievo” o “Medioevo”). En esos tiempos, llegó a tener una extensión igual o superior a la que pueda tener hoy cualquier provincia española de medias dimensiones. Es entonces cuando su territorio abarcaba las actuales demarcaciones de segundo grado, en el Norte de la  provincia de Castellón,  a saber:
Comarca de los Puertos de Morella(Els Ports),
Comarca del Alto Maestrazgo (L’Alt Maestrat),
Comarca del Bajo Maestrazgo (El Baix Maestrat)
y algún otro pueblo integrado hoy en las Comarcas del Alcalatén (L’Alcalatén) y de la Plana Alta (La Plana Alta). Además, en el Sureste del Aragón de hoy y lindando con tierras castellonenses, se encuentra la comarca del “Maestrazgo(Maestrat) cuya capital es Cantavieja. De esta vecina comarca turolense podríamos hacer las mismas consideraciones que a sus medio homólogas castellonenses pues tuvieron el mismo trato: en el pasado, esta histórica comarca incluía también a otras poblaciones del “Bajo Aragón”(Baix Aragón), cuya capital es Alcañiz. y lo mismo podemos decir de la comarca turolense de “Matarraña” (Matarranya), cuya capital comarcal es Valderrobres (Vall de Roures), un municipio muy cercano al límite territorial de nuestra provincia. La búsqueda de conocimientos del Maestrazgo histórico, como cualquier otro tema, una complicada labor por la poca documentación clara que hay en Internet y la abundancia de errores y omisiones. Debo hacer constar que al igual que hay pueblos en la Provincia de Castellón hispanohablantes, en estas regiones turolenses también los hay catalanoparlantes.

Leí un artículo escrito en valenciano que giraba en torno a este mismo eje y al cual no sé cómo calificar o valorar. Sobre esto hablaré en éste y los siguientes párrafos. Decía así, más o menos (no conozco bien el idioma valenciano), añadiéndole comentarios míos: Por las normas de las autoridades de la “Generalitat” y desde que se aprobara el Estatuto de 1982 de la Comunidad Valenciana, el Maestrazgo histórico queda dividido de acuerdo a dos demarcaciones territoriales homologadas: “El Algo Maestrazgo” y “El Bajo Maestrazgo”. Aquí, el primer yerro del articulista porque no cuenta los "Puertos de Morella". Estas dos forman parte de las ocho comarcas de la provincia de Castellón, las cuales podéis ver en otra entrada de este blog. Los porqués de la composición de las actuales comarcas se fundamentan en decisiones políticas… ¡como siempre ha ocurrido a lo largo de los tiempos! La crítica presente no pretende remodelar la historia ni valorar la corrección de tales decisiones, ya que no es mi especialidad ni intento que lo sea, sino enfocar este tema desde un punto de vista político-filosófico que es lo que a mí concierne. En general y como acabo de decir, en tiempos anteriores las demarcaciones habían sido creadas por el poder que se otorgaban los soberanos y la nobleza. Esto ha ocurrido en el pasado porque España ha sido, principalmente, un reino (cuando no un imperio) y los soberanos no suelen tener en cuenta la voluntad de sus súbditos o de sus villanos. En la actualidad, seguimos siendo un reino aunque el poder lo ostenta una oligarquía disfrazada de democracia y en esto radica este análisis. Como estamos poniendo en tela de juicio a las demarcaciones comarcales del Maestrazgo de la provincia de Castellón, sin duda, debemos empezar por el origen de la situación actual. Teóricamente, estamos en una democracia o como tal nos lo han “vendido”. En consecuencia, aunque sólo sea oficialmente, la soberanía de nuestro país reside en su pueblo, o sea… ¡nosotros! ¿Y quién ha cambiado las reglas? ¡Los famosos padres de la actual constitución! Porque se imponen los sistemas mal llamados “democráticos” en estos momentos... ¡o están de moda! Porque los poderes tradicionales han visto que no deben preocuparse por estos cambios, ya que se ha demostrado su mayor eficacia para seguir engañando y dominando a las masas populares. No hemos dejado de ser rebaño… ¡un rebaño “democrático”! ~ Pero vayamos al grano:

En la transición española de la década de los setenta del siglo pasado, debería haberse consultado a los valencianos, sobre todo a los del lugar (por su implicación directa), sobre si aprobaban la idea de sus delimitaciones comarcales, validando así el proyecto de las autoridades. Esto no lo propusieron los “Padres de la Constitución”, al igual que sucediera con otras regiones, provincias o comarcas del resto de España. Ejemplifico: León ha sido reino y no sólo no han declarado a esta provincia como “Comunidad Histórica”, sino que la incluyen como castellana… eso sí, añadiendo “y León” a la denominación de esta nueva comunidad. No digo que sea incorrecto o inoportuno sino que no encaja en la esencia del propio planteamiento de esta cuestión: ¿Cataluña y País Vasco, sí, cuando no lo han sido y León, no, cuando lo ha sido? Ahora, la organización territorial no puede depender de los intereses de los políticos de turno, sino que ha de ajustarse a la voluntad de los pueblos afectados, teniendo en cuenta su historia, su cultura y sus tradiciones, así como, prioritariamente, sus sentimientos. Me baso en la propia definición del concepto de democracia: “la voluntad popular es soberana”. Este axioma democrático nos concede el mismo poder que, antaño, tuvieron los reyes y dictadores: organizar las divisiones territoriales según el deseo de la mayoría de su población. Supongo que habrá quienes dirán que así lo estamos haciendo, pues deciden por nosotros los mismos representantes políticos que hemos elegido libremente. ¿Escogimos nosotros a esos “Padres de la Constitución”? ¡Ni sabíamos quienes eran! Después de más de cuatro décadas, seguimos sabiendo sólo aquello que ellos quieren y ni siquiera nos dejan votar libremente, o sea: a personas que nos representen realmente y no a partidos políticos, ¡por muy buenos que sean! No se trata de “bueno” o “malo”, ni de “mejor” o “peor”… se trata de ser objetivos, congruentes, racionales y de ajustar nuestras acciones a la ideología que profesamos y no a lo absurdo. Un sistema político así debería denominarse “partitocracia”, una rama moderna de la oligarquía, y no es así ¡porque suena mal! Por último, recalco que, más que una opinión mía, ¡que lo es también! Discrepo o trato sobre las contradicciones de nuestra reciente “democratización” como país moderno que hemos querido ser.

En un artículo de Vicent Sanz Arnau, leí que las nuevas estructuras comarcales de nuestra provincia son algo así como una particularidad aberrante o desviación antinatural. Lo que me llamó más la atención fue que lo consideraba un asunto imputable a las autoridades valencianas, sin tener en cuenta que, en realidad y fundamentalmente, es fruto de una mala constitución del estado español, en casi todos sus aspectos. ¿Franquistas o democráticos? El caso es que ambos cedieron lo que quisieron como si se tratase de un intercambio de cromos, sin tener en cuenta la voluntad de los españoles, deseosos de que se conformara un buen cambio político en nuestro país. Lo mismo ocurrió con la monarquía: no se consultó al pueblo soberano porque ya sabían el resultado que cabría esperarse. Ya lo conocían por las encuestas. No es cierto que votando a favor de la Constitución del 78 los ciudadanos de España confirmaran su aprobación. La verdad es que nos plantearon dos opciones: la continuación del franquismo con otro líder autoritario o la aceptación de las condiciones mal llamadas “democráticas”. Este señor habla sobre conceptos historiográficos, sin asumir que éstos no hacen conocimiento sino de una época concreta y que no tienen que durar toda la eternidad, ¡a mi juicio! Las costumbres empiezan en un momento y terminan en otro, por diferentes razones pero, sobre todo, por la evolución de las personas. Empeñarse en mantener las tradiciones a toda costa como hacen sus fanáticos, es un disparate. Éstas deben continuar mientras el pueblo lo desee y deben terminar en cuanto nos resulten nocivas por cualquier causa y la mayoría las rechace. Digo esto para que se entienda que la propia pertenencia a una comarca debe hacerse con criterios que consideren los deseos de su población.

La denominación “Maestrazgo” es una derivación de “maestre”. La región tiene ese nombre porque, en su momento, sus castillos estaban bajo la autoridad del Gran Maestre de la orden de Montesa. Dominaban un territorio de pueblos considerable. Así, escribe este hombre sobre la acuñación indígena de “Maestrazgo Histórico” para referirse al territorio del Maestrazgo Viejo de Montesa, el territorio feudal al Norte del Reino de Valencia. Veo que no entiende que eso sólo sirve de referencia histórica. Sus datos sobre las órdenes de Jaime I y el reparto territorial a los castillos, aún ciertos, no tienen por qué seguir existiendo de la misma manera ni sentar cátedra sobre demarcaciones actuales. En este sentido, creo que la voluntad popular de cada época debe constituir el condicionante principal. La Historia sirve, a mi entender, para conocer los momentos de la antigüedad y cómo se repartían el “bacalao” alegremente, sin pedir la opinión de la plebe.

Me pareció que al señor Sanz le extrañaba más que los municipios que incluyen en su denominación “maestrazgo”, cual es el caso de Vistabella del Maestrazgo, no hubieran sido incluidos en la demarcación y sí lo estuvieran pueblos que nunca pertenecieron a ésta, tales como Villafranca del Cid. Me pregunto yo si: ¿esto es causa suficiente o les da derecho a pertenecer o no a él? ¿Y esto contribuye a la distorsión o confusión como él dice? ¿La opinión de los moradores de estos pueblos no deben ser escuchados? ¿No debe sentenciarse esta cuestión por la voluntad mayoritaria de sus gentes? ¿Es la Historia o deben ser ellos los que acaben determinando a dónde quieren pertenecer? Como ya comenté, no quiero una respuesta que no se incline hacia estos tiempos democráticos, porque de eso se trata: de cómo actuar con este nuevo sistema político. Don Vicent habla después de cuestiones políticas franquistas y posteriores que, sin duda, han influido casi totalmente en la distribución de estos territorios. Pero tampoco me interesa esa perspectiva ahora, pues sigue siendo pasado, aunque reciente. El pasado me despierta interés sólo para comprenderlo con el fin de llegar hasta la esencia del problema y actuar en consecuencia. Porque cuando se conoce y se comprende el origen de un problema, éste se resuelve mejor. El principio de este embrollo no es otro que el de la falta de inteligencia democrática. Mi opinión poco importa en estos temas, pues entiendo que este señor pueda tener una relación más autorizada que yo para expresarse sobre esta temática, pero mis apreciaciones se decantan expresamente por el enfoque democrático de esta materia. Las cosas no son tan sencillas como las vemos a primera vista o con nuestros “cristales” (léase: “óptica”) partidistas. Todo en esta vida tiene, como los objetos que son, varias caras y, en buena lógica, varias formas de contemplarlos, o sea: ¡varias formas de analizarlos y criticarlos!

CONCLUSIÓN: Se trata de saber si, en estos tiempos contemporáneos, las decisiones políticas deben adaptarse a la voluntad popular y plasmarse en las consiguientes leyes todo lo que la mayoría de los electores señale. Aunque podría haber gente que opine que sólo es asunto de los políticos como en otras épocas lo fue de la nobleza por estar éstos y aquellos mejor preparados para asumir estas complicadas determinaciones. Cabría preguntarse: ¿Es tan complicado saber hoy a dónde queremos pertenecer? De modo que juzgar esto como un asunto valenciano, especialmente castellonense y en concreto de las vigentes comarcas del Alto Maestrazgo (Alt Maestrat) y Bajo Maestrazgo (Baix Maestrat), incluso omitiendo al Maestrazgo turolense, es simplemente parcial y poco útil. La Comunidad Valenciana no puede modificar sus estatutos, de manera que no puede tampoco modificar sus demarcaciones tanto provinciales como comarcales sin la aprobación del poder legislativo español o central. De ahí surgieron estas diferencias y es ahí donde radica la esencia de esta preocupación. ¡En el propio concepto de la tan usada voz y poco comprendida: “democracia”! Ya para terminar os digo que lo mío en este blog solo se atiene a la información que puedo conseguir referente a la provincia de Castellón (España). Puede que este comentario entre también en esa delimitación temática, aunque supongo que tiene más contenido político de lo normal. ¡Excusadme si os pareció mal!

Aportación de Jaime Hornero Martínez (JHM) ~  FACEBOOK  ~  TWITTER  ~    LINKEDIN

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